Y Probé a ser IMvencible

Triatlon.

viernes, septiembre 22, 2006

¡El Señor de lo prestado!
El rodaje se quedó el jueves en 80 minutos. Hice el recorrido por Los Cuadros que normalmente tardo noventa en diez minutos menos. Al olor de la querencia no pude resistirme y me fui a mi establo sin dar un par de vueltas por las cercanías de casa. Estaba cansado, lo de impartir doctrina cansa, ¿cuánto les cansaría a los misioneros aventar “la palabra”? y encima se los comían.
Le he cogido “prestado” el pulsómetro a mi zagalico el pequeño. Ya no se ni cuantas cosas les he quitado. Llevo el casco de mi sobrino, la bici, la ropa de ciclista y el pulsómetro de mi zagalico el pequeño. Las gafas de nadar, las aletas, las manoplas y el mono de triatlón de mi crío el mayor. Mío, mío, solo es el bañador (ya no me está tan bien. Resulta que como he adelgazado y encima el agua de la piscina lo estropea ya no se me queda ajustado y parece que la tenga más pequeña), el gorro de nadar que me lo dieron en Molina y lo utilizo en la piscina para que ese 33 que lleva grabado me recuerde de donde vengo y las cosicas del correr. Hoy con el nuevo pulsómetro me he contado las vueltas y he hecho 2000 mts. sin parar en una hora. Seguro que han sido dos mil porque cada vez que llegaba a la pareta de daba al botón y me han salido cuarenta vueltas. Supongo que no será mucho pero para mí es suficiente. Lo malo de la natación es que salgo con el cuerpo, mejor dicho la barriga, descompuesto. Trago tanta agua y tanto aire de más que me duele el estómago un montón. Me paso el tiempo “aventando”, eructando y orinando. Parezco un bebé. Por supuesto en las dos horas siguientes a la natación no me puedo meter en ningún espacio cerrado ni acercarme a nadie, porque en el momento menos esperado me pega un retortijón y me sale algo que no me puedo aguantar... ¡Qué mal lo paso y qué mal cuerpo se me queda.
El sábado tendré que hacer 100 km. en bici a solanas de nuevo. Espero encontrar algún grupo y que estos no sean tan cochinos como los del otro día que hasta que no me sacaron de rueda no pararon. De momento ya he quitado el ruido de la bici. Ahora suena como la de los buenos. Un siseo constante de transmisión de fuerza, poca, pero fuerza de todos modos. El domingo tengo un bodorrio. Tendré que salir temprano para hacer los ochenta kilómetros que debía hacer el sábado. Iré en bici a recoger a la peña en vez de en coche y así me hago 20 kilometricos, estaré un rato con ellos y cuando sea el momento me volveré a casa, espero que con los 80 o con muy poquicos menos. Tengo que llegar a casa, ducharme y acicalarme para el “evento”, mi “santa” no me perdonaría que llegáramos tarde a la boda de su sobrina y la verdad es mejor no enfadar a mi “domadora”. Espero ser contenido en la celebración y no pasarme tres pueblos, pero conociendo el percal y la poca personalidad que tengo, soy tan dúctil, quiero hacer feliz a todo el mundo y al final la haré gorda. Seguro. Ya te contaré, querido diario, como salió el fin de semana.