Y Probé a ser IMvencible

Triatlon.

jueves, septiembre 28, 2006

¡No falta “ná” para terminar el adoctrinamiento!.
Pues ya estoy que termino. Aparte de que el “enseñar”, no pretendo apropiarme de un título que no tengo, es una lata me está quitando un montón de tiempo para entrenar con tranquilidad. El martes a mediodía hice el E.T. y un rodaje de 15 minutos. El rodaje no pasará al diario de los records pues no estaba muy motivado. El calor, la gazuza y lo “pesao” que se me hace el hacer el E.T. solo, me hizo que estuviera dando vueltas a la pista con muy poco entusiasmo.
El miércoles tocaba natación. Me costó entrar en la dinámica de nadar. El lunes iba muy bien, el miércoles hasta que no llevaba unos veinte minutos no empecé a coger coordinación, porque ritmo no lo cojo nunca. Estoy tardando unos 2:55 minutos a los cien. Al final salieron otros dos mil metros, es lo fijo, tres minutos por cada cien metros, en una hora da para hacer dos mil metros.
Hoy tengo que hacer un rodaje de noventa minutos, lo haré a mediodía. Esta tarde comienzo en la otra piscina. De nuevo la incertidumbre sobre lo que encontraré, cuantas veces haré el “ridi”, donde tengo que dejar la ropa. El plan es ir martes y jueves a la pisicina con monitor a las nueve y cuarto de la noche y el resto de los días a la universidad sin él. Espero que me corrijan y eso me sirva para mejorar...
El domingo me he inscrito en el Duatlón de Almoradí. Excepto el año pasado siempre había ido desde que se organizó por primera vez, pues mi zagalico corría siempre allí. Este año iré a competir en lugar de a mirar. Espero que pueda estar en carrera al menos los primeros kilómetros a pie. Estoy bastante más delgado, estoy entrenando y no tengo que nadar, luego creo que podré estar un poco más delante que en Molina. Tampoco tengo demasiadas expectativas en la prueba. El que no se pueda coger rueda no se como lo voy a digerir. Por cierto, tengo que leerme el reglamento para saber que espacio tengo que dejar. El tema está en que este año, por el programa de preparación de Roth, podré competir poco y quería hacer alguna carrera. Después de ésta ya veremos si se me vuelve a ver el pelo por alguna otra hasta Alemania, a no ser que sean positivas para la preparación de la larga distancia. Mi mayor también se ha inscrito, ya veremos como nos va....
Hasta mañana, querido diario...

lunes, septiembre 25, 2006

¡Mi amigo Ramón tercero en el TiTán!
Ayer cuando encendí el teléfono un mensaje de mi entrenador me daba la buena noticia. Ramón, un zagalico que anda a pata y en bici el triple que yo pero que según cuenta la leyenda nadaba igual de bien que mi menda hace un par de años, es decir ninguno de los dos sabíamos nadar, ha quedado tercero en esta durísima prueba. Mi entrenador me envía el mensaje para que me sirva de aliciente, sin ser un gran nadador en la larga distancia se puede correr con dignidad, he incluso obtener premios... Eso me anima. Yo no voy a quedar tercero pero seguro que lo termino. Sólo si la bici se hiciera seiscientos "piazos" podría ser posible que no terminara y aún así, si se rompe cerca de boxes, seguro que llego con ella a cuestas. Mi amigo Juanma, "Butragueño" como lo llama mi santa o "derrapes" como le gusta ser llamado a él me escribe y me cuenta que ayer en Teruel se llevaron un "hartá" de jamones. Nos invitaron a mi hermano y a mí a ir y formar parte de su equipo, pero ayer fue la boda de marras y cualquiera le dice a la domadora que se va a correr a Teruel en vez de acompañar a la familia al evento. Espero que cuando de una vez venga a Murcia se traiga el jamón y podamos dar cuenta, al menos, de unas lonchas.... La bebida la pongo yo. Juanma dice que va a entrenar, ir al gimnasio y no se cuantas cosas más, pero conociendo el tema no me creo nada, en tres días encuentra algo que le hace perder la cabeza y otra vez vuelve a la vida insana, más divertida, lo admito, pero insana....
El domingo salí con la peña. Me fui en bici hasta Algezares, 20 kilómetros a las ocho de la mañana, hacía rasca... A las nueve fuimos hacia el embalse de Vistabella, la zona la conocía, pero la vuelta la hicimos por Los Montesinos y una ruta que la llaman de las "Siete Cuestas", no está mal el paseíco. Da gusto salir en grupo, charlas con ellos, gastas bromas, es bastante más divertido. A la vuelta tuvimos que esperar a Peter Pan, en la peña todo el mundo tiene mote. Yo he intentado que me llamen Garban, pero al final no lo he conseguido. Me apellidan "Paco El Mudo". Pedro, que así es el nombre del interfecto, ha estado malico un tiempo y salía por primera vez. La dureza de las cuestas, el exceso de peso y la falta de práctica, junto al viento en contra hicieron de las suyas. Un compañero estuvo empujándolo todo el regreso y no lo dejamos solo, cada vez que alguien se corta, la peña se para. Por eso me gusta salir con ellos. Hay un espíritu de compañerismo que en pocas grupetas se encuentra. Ayer me crucé con una que van todos de naranja, eran más de treinta, pues iban por lo menos en seis grupos y algunos iban jodidos y solos, no puedo entender que dejen a alguien solo con lo que se sufre en la bici cuando se va mal. A la vuelta al pasar por el cruce de Zeneta me fui para casa, ellos siguieron pues siempre al final se toman un aperitivo, la semana que viene no faltaré a él. A lo tonto y creyendo que me saldrían menos kilómetros me hice 125, de los ochenta que tenía programados, más vale de más que de menos. Los diez kilómetros en solitario hasta casa con el aire de cara me fastidiaron bastante.
La boda genial. Gran ambiente, buena comida y como soy un friky y había caraoke me hice todo el repertorio desde Judas el Miserable, pasando por Jonny TecnoSka de Paco Pill y un montón de éxitos de este palo. La gente se reía y yo me lo pasé en grande. En cuanto a la comida no me pasé y la bebida, un poquico, pero muy poquico....
Hoy he nadado una hora y mis dos mil metros de costumbre. Ya me he inscrito en la piscina de Espinardo dos días a la semana con un monitor, que curiosamente ayer estuvo en la boda y ya hemos concertado que me echará un ojo para corregirme y darme ejercicios de mejora de técnica y de velocidad. De todas formas los dos mil los he hecho en dos minutos menos que la semana pasada. Mañana me toca E.T. es lo que menos me gusta y encima lo tendré que hacer a solanas de nuevo. Estoy deseando terminar de adoctrinar fieles. ¡Hasta mañana, querido diario!

sábado, septiembre 23, 2006

¡Las bicicletas son para el verano! o ¡Tras la lluvia solo salen los cazadores de caracoles¡
Esta noche ha caído una bien grande. Los rayos iluminaban el campo dando a los árboles el aspecto tenebroso que vemos en las películas de terror. Los truenos se han encargado de despertar a todas las marmotas que no lo hacían al refulgir de sus primos. El perro arañaba la puerta, pidiendo con lloriqueos que le abriésemos la puerta. Una noche para recordar durante unos días. Yo sólo pensaba en que dejara de llover. Como no tengo ni huerta ni campo de golf pues la lluvia no me venía tan bien como a ellos. Sobre las cinco de la mañana dejó de caer agua. Sólo me tocaba esperar acontecimientos para ver si podía salir con la bici. A las siete me he levantado. Estaba oscuro de cojones y ya he perdido el punto que tenía para discernir el tiempo que iba a hacer de mi etapa en la que fui glorioso miembro del Instituto Nacional de Meteorología, categoría, observador en Meteorología. Tenía la habilidad de adivinar hasta la temperatura que hacía sin levantarme de la cama y tener que ir a la garita del termómetro y demás aparatos que estaba casi a un kilómetro, por supuesto a pata. Total que como no estaba seguro me he esperado un poco. Con la claridad, sobre las ocho ya he decidido que iba a salir. A las nueve en punto estaba en la carretera para hacer los 100 km. que tenía de tarea. Nada más salir las primeras gotas que me caen. Dudo si volverme a casa, total no he hecho más de 500 mts. Si uno no quiere entrenar siempre hay excusas para no hacerlo, así que dejo pasar esta ocasión y sigo camino de Totana. Al final no llovío y como estamos en el centro de las bajas presiones no hace ni chispa de viento, ¡qué felicidad que el viento ni ayude, ni perjudique!. Se nota que se ha acabado el verano. Aunque es temprano en la carretera hay más coches que apenas hace una semana. Entre el barrillo que tira mi bici y el agua que me salpican los coches voy hecho un cristo. Me recuerdo a mí mismo como en una etapa de la Paris Rubaix o como se escriba. El espíritu épico que toma la salida me da más ánimos para continuar. Empiezo a darme cuenta que normalmente me cruzo por esta ruta que nos llevaría hasta lo alto del Morrón de Totana, la cima más alta de por los alrededores, situada en Sierra Espuña, a cientos de corredores. Unos en una dirección, otros de vuelta, en grupos, en dúos, como yo, a solanas, muy pocos. Pienso, que tipos más extraños estos ciclistas. No tienen el concepto de entrenamiento muy claro. Si llueve no se sale. Si no llueve se sale en un grupo, cuanto más grande mejor, cuyo único objetivo es ir dejando componentes del mismo por el camino hasta, si es posible, llegar uno sólo al punto de destino. Ellos o corren hasta dejarse las patas en la bici o no salen, salir “pa” mejorar es tontería. Cinco ciclistas me he encontrado, tres en sentido contrario y dos en el mío. Todo iba perfecto. Esta ruta tiene de bueno que transcurre, una vez llegado a Sangonera la Verde, por los caminos del trasvase entre huertos de limoneros, chaletes de a noventa millones y campos en barbecho que pronto serán casas. No hay prácticamente tránsito de cuatro ruedas y el que se atreve a ir por aquellos lares sabe, excepto algún capullo que los hay en todos sitios, que encontrará ciclistas a punta pala y los respeta. Pues nadie excepto ese espécimen de ser humano que pertenece a la tribu de los cazadores de caracoles he encontrado en la carretera. Varias decenas de personas tenían aparcado el coche en la cuneta y con bolsas que pacientemente estaban llenando de los bichitos. Como siempre algo tenía que venir a importunarme. Llegando a Totana, punto de regreso, me pita un coche que iba en dirección contraria. Me pregunto, ¿ a quién conozco yo por aquí?. Enseguida me doy cuenta. La rueda de atrás hace algo raro…. Me paro y compruebo que está algo desinflada… Como soy un optimista digo, pues vendré así todo el camino, como soy un globero… Le doy aire y a los treinta metros noto que esta vez ya no está desinflada es que la llanta roza con el suelo. ¡Voy a pasar mi primer examen de globero!. El cambio de rueda. Lo hago con presteza y diligencia. Pasan los dos únicos ciclistas que me he encontrado en sentido favorable, me preguntan si necesito algo, les digo que todo está en orden y siguen. Me pongo la rueda y cuando ya me duelen las manos de tanto darle a la bomba y de que aquello no se termine de hinchar nunca, reemprendo la marcha. Mi idea era coger a los nenicos y ver si podíamos volver juntos. Los alcanzo unos diez kilómetros después, justo saliendo de Librilla. ¡Lechugas, justo a allí se separan!. Uno sigue en mi dirección, intenta ponerse a rueda y no dura en ella ni cinco metros. ¡Sólo encuentro gente más globera que yo!. Volví rapidico, tampoco como en la contrareloj de Cancelara, pero no he vuelto mal.
Ríos, el mecánico, me ha enseñado una cosa que no sabía. La verdad que eso es fácil pues no se casi ná. Resulta que si llevo la cadena algo cruzada de platos y piñones el desviador roza. Pues mira tu por donde, si le das un leve toque al freno hace un pequeño clic, que yo creía que era que estaba mal el cambio y ya no roza. Con el freno otro clic y tampoco roza cuando está en el otro plato… ¡Pá que veáis lo que es la técnica y el saber!. No os riáis, sí lo se, soy un gran e impenitente globero. 3:30 para cien kilómetros con cambio de rueda y tóoooo.
Mañana saldré con la peña, me apetece poder charlar con alguien en la bici, aunque tendré que volver pronto para llegar a la boda…. Hasta mañana, querido diario

viernes, septiembre 22, 2006

¡El Señor de lo prestado!
El rodaje se quedó el jueves en 80 minutos. Hice el recorrido por Los Cuadros que normalmente tardo noventa en diez minutos menos. Al olor de la querencia no pude resistirme y me fui a mi establo sin dar un par de vueltas por las cercanías de casa. Estaba cansado, lo de impartir doctrina cansa, ¿cuánto les cansaría a los misioneros aventar “la palabra”? y encima se los comían.
Le he cogido “prestado” el pulsómetro a mi zagalico el pequeño. Ya no se ni cuantas cosas les he quitado. Llevo el casco de mi sobrino, la bici, la ropa de ciclista y el pulsómetro de mi zagalico el pequeño. Las gafas de nadar, las aletas, las manoplas y el mono de triatlón de mi crío el mayor. Mío, mío, solo es el bañador (ya no me está tan bien. Resulta que como he adelgazado y encima el agua de la piscina lo estropea ya no se me queda ajustado y parece que la tenga más pequeña), el gorro de nadar que me lo dieron en Molina y lo utilizo en la piscina para que ese 33 que lleva grabado me recuerde de donde vengo y las cosicas del correr. Hoy con el nuevo pulsómetro me he contado las vueltas y he hecho 2000 mts. sin parar en una hora. Seguro que han sido dos mil porque cada vez que llegaba a la pareta de daba al botón y me han salido cuarenta vueltas. Supongo que no será mucho pero para mí es suficiente. Lo malo de la natación es que salgo con el cuerpo, mejor dicho la barriga, descompuesto. Trago tanta agua y tanto aire de más que me duele el estómago un montón. Me paso el tiempo “aventando”, eructando y orinando. Parezco un bebé. Por supuesto en las dos horas siguientes a la natación no me puedo meter en ningún espacio cerrado ni acercarme a nadie, porque en el momento menos esperado me pega un retortijón y me sale algo que no me puedo aguantar... ¡Qué mal lo paso y qué mal cuerpo se me queda.
El sábado tendré que hacer 100 km. en bici a solanas de nuevo. Espero encontrar algún grupo y que estos no sean tan cochinos como los del otro día que hasta que no me sacaron de rueda no pararon. De momento ya he quitado el ruido de la bici. Ahora suena como la de los buenos. Un siseo constante de transmisión de fuerza, poca, pero fuerza de todos modos. El domingo tengo un bodorrio. Tendré que salir temprano para hacer los ochenta kilómetros que debía hacer el sábado. Iré en bici a recoger a la peña en vez de en coche y así me hago 20 kilometricos, estaré un rato con ellos y cuando sea el momento me volveré a casa, espero que con los 80 o con muy poquicos menos. Tengo que llegar a casa, ducharme y acicalarme para el “evento”, mi “santa” no me perdonaría que llegáramos tarde a la boda de su sobrina y la verdad es mejor no enfadar a mi “domadora”. Espero ser contenido en la celebración y no pasarme tres pueblos, pero conociendo el percal y la poca personalidad que tengo, soy tan dúctil, quiero hacer feliz a todo el mundo y al final la haré gorda. Seguro. Ya te contaré, querido diario, como salió el fin de semana.

jueves, septiembre 21, 2006

¿Más ruidos “p´al” body!
Lo que no puede ser, no puede ser. Creía que en algún momento esto tenía que cambiar, pero no. Todo sigue igual con ligera tendencia a empeorar. Una vez la bicicleta en el mecánico, el pulsómetro definitivamente muerto y el ordenata hecho harina no podía creer que nada más podría romperse. Pues hete aquí que ayer definitivamente mi salud se rompió. Tengo una tos de perro de esas que no dejan vivir ni al que la posee en propiedad ni a aquellos que están a su alrededor. Anoche tuve que levantarme y tomarme una cucharadita de Bisolvón. Sí, ya se que da positivo, pero ¿y qué?. Mi santa me pidió, por favor, si o bien podía toser hacia adentro o desalojar el catre pues no la dejaba dormir. Intenté durante unos minutos la primera opción pero el resultado no era a mi entera satisfacción, ni a la de mi santa. Al intentar no expulsar el aire se me llenaba la boca de éste. Tras ponerme rojo, lo intuyo pues no duermo frente al espejo, empezaba a saltar en la cama a los impulsos de los golpes de tos. Al final como no podía aguantar soltaba un par o tres de ladridos y aún era peor. La cama moviéndose, la tos a “tó” trapo y la garganta ardiendo. Mi “santa” con paciencia “Teresiana” me decía: “¡Garban, háztelo mirar!. Y añadía: “¿No ponen nada en la tele que te apetezca ver?. A las cuatro de la mañana todos sabemos lo que ponen en la televisión o televentas o películas de empujar... Definitivamente decidí que lo que ella quería era que me pirara a dar el follón a otro lado. La tos no se quita y empiezo a tener afonía. En el currele mis compañeros me preguntan: “¿Qué ayer de fiesta?, ¡vaya voz!!. Nadie cree que haya sido un resfriado.
El martes E.T. en la pista más quince minutos de rodaje. Acabé cansado, sobre todo porque hacer los circuitos a solanas es algo rollo.
Ayer miércoles otra vez piscina. Estoy cogiendo el tranquillo al asunto y cada vez disfruto algo más. Como sigo sin reloj no me tomo tiempos, sólo nado continuo. El problema de la natación es que intento pensar en cuantas idas y vueltas llevo con el fin de saber cuantos metros recorro en la hora de entrenamiento. Comienzo, veinticinco, veinticinco... así hasta que llego a la pareta. Luego cincuenta, cincuenta.... Resulta que a medio recorrido pienso, los codos, las piernas, la respiración.... Y entonces vuelvo a pensar... ¿Por dónde iba?. Como no me quiero poner metros de más, hago cálculos y me quito cincuenta metros. Entonces sigo con la cuenta.... Doscientos, doscientos, doscientos... “¡Tengo que ponerle la pila al reloj, llamar a mi santa y poner un e-mail....!. ¿Por dónde iba?.... ¡Bueno!, ciento cincuenta, ciento cincuenta.... Así hasta que pierdo por enésima vez la cuenta. Es un verdadero desastre. Al final decido: “¡Me apunto dos mil metros! y ¡A la mierda!.
Seguimos con la dinámica de nadar continuo. Por lo menos ya no tengo que parar cada cierto tiempo. Estoy intentando controlar la técnica. Mañana viernes intentaré hacer algunas series “rotas” de cien metros, para intentar mejorar la velocidad de crucero. Casi siempre nado sólo en la calle. Hay algunas con tres nadadores y yo solico. Se ve que se ha corrido la voz de que soy un torpe y nadie se quiere “bañar” conmigo.... Lo cierto es que ayer por la calle de al lado de la mía una chica nadaba de espaldas y me adelantaba cada vez... Eso me frusta bastante, pero voy mejor que antes.
Hoy toca un rodaje de noventa minutos... Intentaré ir al medio día a Los Cuadros. Recuerdo que aún estoy impartiendo “doctrina”. Hasta el jueves de la semana que viene estoy ocupado todos los días. Estoy deseando terminar con los “cursicos” y poder doblar en condiciones...
Al final del ordendor no se salvó ni el cable de la luz... Y de la bicicleta que decir... El Ríos y los diez desocupados que están en el taller todo el día se dieron una pijá a reir a costa del goblero servidor de ustedes. Me dijo que lo único que tenía que hacer era engrasar y limpiar de vez en cuando la cadena y los cambios. Lo hizo él con un spray y luego le echó un par de gotas de un bote blanco, dos apretoncicos a un tornillo que estaba en el desviador y nueva... Cuando le dije que parecía que tenía un cojinete roto, se partieron la caja todos... Dice que eso no lleva cojinetes, que en todo caso la rueda, el eje creo que se llama, lleva conos, pero que eso estaba perfectamente... Salí nuevamente humillado del taller, como cada vez que voy allí, a la piscina o a la pista, lo único que hago bien es correr solo....
¡Hasta mañana, querido diario!.

martes, septiembre 19, 2006

¡El Niño del Sonajero!
¡Todo me pasa a mí!. Me voy a tener que poner un nombre “artístico” como los toreros. Garbanzito Camisero “El Niño del Sonajero”. Si el domingo llevaba en la bici montada a toda la “Banda de Cornetas y Tambores del Cabezo de Torres” ayer la que lié en la piscina tampoco fue minina con el pitido del dichoso pulsómetro.
Para empezar la piscina de la universidad ya tiene una actividad febril. Hasta la semana pasada, la hora a la que iba también ayudaba bastante, no había más de una persona por calle. Ayer dos y tres nadadores en cada una las copaban. Si tuviéramos que hacer una descripción del “Universo Estadístico” que puebla esa instalación podríamos distinguirlos en dos: El primer grupo, numerosísimo por cierto, es el de los “cuerpos danone”. Esculpidos en la más firme de las rocas marmóreas de la montaña. Pertenecen a este grupo nadadores y nadadoras con pectorales sobredimensionados, hombros más anchos que los cajones de mi armario, cinturillas minúsculas coronadas con unos dorsales de libro de anatomía y unas tabletas de chocolate por abdominales. Todo este grupo nada casi sin salpicar agua y van y vuelven de una pared a otra a velocidades sólo comparables con la de la transmisión de la tecnología digital. Entre ellos se encuentran un gran grupo de triatletas, que por cierto nunca me había fijado que estuvieran tan fuertes embutidos en el tritraje tan poco favorecedor para ciertos cuerpos, entre ellos el mío. Encontrarme con ellos al borde de la piscina es mi primera humillación diaria. De ahora en adelante me meteré en el agua como las antiguas doncellas en la playa, con la bata puesta y sólo me desprenderé de ésta una vez sumergido en las aguas que envolverán mi cuerpo y lo ocultarán de las miradas furtivas. El segundo grupo está compuesto por una sola persona, un servidor. Alguna que otra excepción podría tener cabida en mi tribu, pero yo no las he visto.
Cuando me lancé al agua estaba en mi calle Pedrero, un triatleta del C.T. Cartagena. Este hombre que hacía quince días me había visto practicar este noble deporte en el triatlón de Molina de Segura con la habilidad de la estatua ecuestre de Espartero en cuanto me vio lanzarme al agua salió de la calle como perseguido por el diablo. Seguramente pensó: “¡Este me da la tarde!, teniéndolo que adelantar cada veinticinco metros”. Quedamos en el agua una bella ninfa, yo es que soy un caballero pues lo cierto es que el gorro de baño y las gafas favorecen bien poco al sexo femenino. La nenica harta de tropezar conmigo cada vuelta al poco también salió de la calle y me dejaron solo. Para colmo, no solamente entorpecía el normal desarrollo “del baño” sino que al poner en marcha mi pulsómetro, éste contagiado seguramente por su dueño, comenzó a pitar constantemente sin solución de continuidad. El relojico de las narices sólo dejaba de oírse cuando metía el brazo dentro del agua. La socorrista se acercó a mí pensando que tenía la alarma de las pulsaciones puesta y me advirtió: “¡Deberías parar pues tienes las pulsaciones por encima de lo normal, el pitido del pulsómetro te lo está advirtiendo. No te vaya a dar un infarto!”. Le expliqué que lo que ocurría era que se había vuelto loco y que no paraba de pitar.... Los nadadores de las calles adyacentes cada vez me miraban con peores ojos. El pitidico también me estaba poniendo nervioso a mí. Decidí quitármelo y dejar el pulsómetro en la taquilla. A los pocos minutos, de nuevo la socorrista vino hacia mí: “¡Oye!, el ruido que se escucha en las taquillas, ¿es tu pulsómetro?”. “Efectivamente”, le contesté yo. “Pues póntelo o sácalo a la calle que un usuario, creyendo que podría ser una bomba, iba a llamar al 091, ¡menos mal que antes me lo ha comentado a mí!. Tuve que recoger el cacharrico del armario y en bañador, gorro, gafas y chanclas llevarlo al coche, que afortunadamente estaba a pocos metros de la entrada principal de la piscina. No me funcionaba el reloj, bueno el pitido del crono si funcionaba, los numericos y “tó” lo demás no funcionaba “ná”. No pude llevar la cuenta de los metros que hice pero estuve sesenta minutos, por el crono de la piscina nadando de forma continua lo que me indica que por lo menos ya estoy mejorando con no tener que parar cada veinticinco metros.
La moraleja de esta historia es que si quería pasar desapercibido en esta piscina ya he fracasado en mi primer objetivo. La socorrista me conoce por “el gordo del pitido”. Los triatletas por “el gordo que quiere nadar un ironman” y el resto de los usuarios de la piscina como “el gordo que no les deja nadar con tranquilidad porque siempre está en medio”.
Hoy llamaré al mecánico para saber si los “gatos” que vivían en mi bicicleta y que tanto escándalo montan ya han sido desalojados y para saber a cuanto asciende la broma. También tengo que llamar al servicio técnico de mi PC para saber si ya han arreglado el ordenador y saber cuanto vale la fiesta y asomarme a la ventana para saber si el solecico ha secado mi pulsómetro y ha dejado de pitar. El perrico está todo el día con la oreja tiesa buscando de dónde sale ese ruido tan molesto y mi “santa” creo que me va a matar mientras duermo pues allí no vive ni dios con el zumbido dichoso.
Esta tarde tengo que hacer E.T. sesenta minutos y quince minutos de rodaje. Luego a impartir doctrina.
El mal cuerpo no se me quita, pero es que sólo me tomo la couldina por la mañana, en la comida y la cena se me olvida...
Hasta mañana, querido diario.

lunes, septiembre 18, 2006

¡Mi amiga Gema, bronce en el Cto. de España de Grupos de Edad G17-19!
El fin de semana nos ha traído una gran alegría. Es un premio a la constancia y al sacrificio. Gema ha conseguido una importantísima medalla de bronce en su grupo de edad en Pulpí. ¡Enhorabuena!. Ahora comienza otra carrera, otro entreno para afrontar nuevos retos. Se irá a estudiar, seguro que lo aprovecha como ha aprovechado estos años de trabajo perseverante y entusiasta.
El fin de semana se acabó y con él las vacaciones. Hoy ya he ido al curro. Más de lo mismo, esperaremos acontecimientos... Iré a nadar a medio día y luego a impartir “doctrina”, no tengo más tarea estos días...
El sábado hice el kilometraje que tenía previsto para la marcha cicloturista. Me fui a solanas en dirección a Totana. A las ocho cuando salí de casa hacía una pequeña brisa fresquica. No tenía buen cuerpo. He dormido mal estos últimos días. Creí que me iba a poner enfermo... Así que me pertreché con un cortavientos para esperar que subiera algo la temperatura para quitármelo. Al final no me lo quité, no entré en calor. Agua, dos medios sanwichs, una barrita energética, el móvil, el dni y algo de dinero para prevenir los “porsi”. Encontré las gafas de sol que hace algún tiempo me perdió mi perrico. El jueves se murió uno de mis perros. Le pusimos el nombre del gran jugador de balonmano, en aquellos días nos dedicábamos a eso, Talan Dushebaev. Habitualmente le llamábamos Dushe. Nos hizo siempre mucha compañía y nos dio su cariño y protección. Era un gran Pastor Alemán, obediente y juguetón. Llegó a casa un poco después de que nos trasladáramos desde la ciudad al campo y ahora lo echamos de menos. Nos queda el boxer, que aunque es muy bonico, es como si no fuera nuestro perro, el nuestro era “Dushebaev”.
Salí de casa y pronto me di cuenta que los milagros no son frecuentes. El ruido no se había quitado solo. La bicicleta hacía un estruendo terrible. El desviador rozaba con la cadena en casi todas las posiciones y atrás llevaba un gruñido como si un cojinete estuviera roto. Se me oía llegar doscientos metros antes. Hasta Librilla fui solo. Al llegar allí me cogieron los de la peña “Alejandro Valverde”. No querían “invitados” y pronto se pusieron a tirar hasta que me sacaron de rueda, por primera vez. Subiendo un puente me quedé. También influyó el que el último de la fila me miraba a mí, luego a la bici y se sonreía. Debería estar preguntándose:”¿De dónde ha salido el globero este con el ruido que le hace la bici?. Me avergoncé un poquico y dejé de dar pedales.... Al dejarme de rueda se relajaron. Justo en el pueblo de Alhama los volví a coger. Esta vez me quedé algo más lejos, unos treinta centímetros, esperando que el ruido de mi bici no molestara tanto a los zagalicos. De nuevo en la gran recta que lleva hasta Totana se pusieron a cuarenta y cinco por hora y decididamente me dejé ir, me volvieron a sacar de rueda. Los jodíos en cuanto me desenganché se dieron la vuelta y se volvieron a Murcia. Tuve que seguir unos diez kilómetros más, pues había decidido dejar la bici en el mecánico en Murcia al llegar. Llamaría a casa y esperaría que alguien viniera a recogerme. No podía seguir con semejante escándalo en la bicicleta. De regreso apretó el viento, tanto que en un descuido estuvo a punto de sacarme de la carretera. Esperaba poder alcanzar algún grupo de los que salen algo más tarde en Librilla y poder regresar con ellos pues el viento me estaba matando. Como lo que no puede ser, no puede ser, sólo encontré de regreso ciclistas aún más malos que yo. Regresé a Murcia con 106 km. en las piernas y con un cansancio de tres pares de tanto luchar contra el viento. Le dejé la bici a Ríos y me dijo que ya me llamaría, que total para lo que ando que mejor salga a pie o nade... ¡Es que no me respeta nadie...!.
El domingo me fui a Nonduermas. Recogí al abuelo a las nueve. El abuelo suele ser un fijo en las carreras y nos informa cuanta gente está delante nuestra y cuantos nos van a adelantar. Después a mi amigo Antonio. Tras nosotros apareció mi zagalico el mayor y todos nos fuimos a la carrera. Unos cuatrocientos tíos y tías nos juntamos en la prueba. En esa carrera he corrido hace unos años con menos de ochenta participantes. Se nota que el entusiasmo del club organizador está dando frutos. Una camiseta Kelme de tirantes, calcetines, una bolsa de deportes y en un montón de cosas más consistía la “bolsa del corredor”. Estuvimos calentando un ratico, no mucho pues ya desde el primer momento tenía malas sensaciones. Como dije el día antes creí que iba a caer enfermo y el domingo estaba igual. Mi intención era mejorar el tiempo de Librilla y rondar los cuatro minutos por kilómetro. Pronto, en el calentamiento, me di cuenta que iba a ser otro día, pero ayer, ¡no!. En la salida un montón de amigos. Tras rogar que no nos doblaran y hacer juramento de que todos estábamos lesionados e íbamos a la carrera con el ánimo de disfrutar de las vistas, salimos como diablos al oir la explosión del cohete que anuncia la salida. El primer kilómetro salió a cuatro treinta. Luego me estabilicé en un poco más de cuatro diez o doce. No iba cómodo, a ese ritmo tenía que ir sobrao, pero el cuerpo no me respondía. Decidí poner como objetivo cazar a mi amiga Loli que iba segunda femenina y luego descansar. Me fue imposible. Llegó treinta metros delante mía y no fui capaz de cogerla. De todas formas ya he dejado casi a cero la distancia que me saca y sólo he consumido quince días de septiembre. A principios de septiembre me sacaba un minuto y en un día normal hoy le hubiera ganado. Tras la carrera nos fuimos de cervezas. Mis compañeros del Maratón Cartagena se fueron de matanza... ¡Y encima corren más que yo!. Al final todos los kilos que había perdido, ayer los recuperé con amplitud. ¡Menos mal que ya comienza el curso y no me queda tiempo para comer!. Hasta mañana, querido diario...

viernes, septiembre 15, 2006

¡Me "sá" roto el ordenata!
Querido diario: Se me ha estropeado el ordenador, por eso no he podido hacerte una visita desde el martes. Te ruego me disculpes y no dejes de esperar noticias mías a diario. El otoño comienza y con él finalizan mis vacaciones. Se acaba la vida de asueto, el entrenar y el aguantar a mi "domadora", pasarán a segundo plano, aunque seguirán siendo lo primero en importancia para mí. Con el otoñó comienza mi tarea de "adoctrinar" a la plebe....
Como escribí un día hoy lo voy a explicar. Doy clases de informática al personal de una importante empresa regional. Con el otoño se retoma el plan formativo y el alumnado es de lo más variopinto, En los grupos encuentras desde personas jóvenes que sólamente vienen a por el "diploma" porque están sobradamente formados para su promoción en el organigrama de la empresa, hasta empleados cuyas funciones dentro del engranaje organizativo están muy lejos de las nociones de ofimática que yo avento como el trigo en las clases. Por ello llegar a todos es muy difícil. Algunos van con ganas locas de aprender pero con cero conocimiento. Otros se dedican a entrablar una lucha con el profesor, mi menda, por ser el que más sabe de la clase. Otro grupo es el de las personas que se encuentran en los cincuenta tacos y no tienen nada que hacer al salir del curro y se inscriben en esos cursos igual que se podrían inscribir en la pisicina o en un taller de dibujo. Con ese panorama yo he optado por el adoctrinamiento. Intento enseñar lo que el proyecto curricular exige pero como el misionero que se va a cristianizar una aldea en el sito más alejado y oculto del mundo. Gano para la causa a cualquiera que se pare a escuchar. Intento añadir un nuevo cordero al rebaño a base de conseguirle y hablarle de lo que le interesa. Y siempre, como en cualquier aldea, alguno no se convierte a la causa, por eso yo imparto doctrina, no enseño.
He tenido tiempo de sobra para asimilar el triatlón del pasado domingo. Mi idea primigenia fue escribir una crónica divertida y llena de anécdotas como siempre que he corrido a pie he podido relatar. Lo cierto es que fue bastante triste. Me bañé durante setencientos cincuenta metros, con unos aspavientos y tremendistas movimientos, tanto que alguien creyó que tenía algún problema físico y otros intuyeron que me ahogaría. En una foto se ve un forro blanco con el 33 dibujado tapando una calva de un tío que está quieto en medio de la piscina. Me puedo comparar con un champiñón y si acaso quiero ser más poético un nenufar, pero nunca con un nadador. Lo bueno que tiene esto es que a no ser que en la próxima directamente me ahogue ya no lo podré hacer peor.
El miércoles nadé 1.900 mts. Ahora como no utilizo aletas nado algo menos pero estoy mejorando a pasos agigantados. Ya no me domina el pánico cada vez que trago agua o pierdo el coger aire en una brazada. Estoy comenzando a controlar los nervios y a no sentir esa presión de pánico a los espacios cerrados. Luego me fui a la pista y estuve trotando durante una hora.
El Jueves de nuevo me fui a la piscina a las nueve y me hice otros 1.900 mts. Luego desde casa rodé durante noventa minutos por el Coto de Los Cuadros.
Hoy viernes he nadado francamente bien. Para comenzar me he encontrado con Carlos un gran zagal que es inef en natación y triatleta. Me ha estado observando unos instantes y me ha dado un par de consejos. Los codos y los pies son mi principal problema. Luego he hecho 1000 mts. seguidos en 23:26 pasando el 750 en unos 17 minutos. Sin parar en la pareta, sin detenerme. Luego he hecho otros 1.000 m,. con el pull para finalizar con 300 de relajo. Dos mil trescientos para mí es muy importante. Seguro que si fuera el domingo próximo la carrera la natación sería de otra manera... pero las cosas fueron cuando fueron.
En principio no sabía que iba a hacer el fin de semana. El sábado un rodaje de 60 minutos y el domingo la Marcha Cicloturista del Hospital General. Me hacía ilusión correr en grupo con los zagales de mi peña. La inscripción era de 42 € y eso ha tirado para atrás a toda la peña y por supuesto a mí. Para que digan que el triatlón es caro... Otra opción era ir el domingo a Los Alcázares a montar en bici con mi compañero de Ironman Manolo, pero también la desestimé por diferentes motivos. La idea de mi "santa" era ir a Pulpí a ver el "sacacuartos" de la FETRI, pero no me apetece verle la cara a unos cuantos. Al final el sábado haré 100 km. en bici. Espero que la cadena deje de hacer ruido por arte de magia porque desde el domingo no la he mirado y el domingo haré la carrera de Nonduermas que tiene unos 10.600 mts. Mi amigo Antonio me inscribió por el mes de Junio y no voy a dejarle tirado. Por otra parte su padre está pasando por unos momentos delicados y le vendrá bien distraerse un ratico y allí estaré yo para hacerle el previo a la salida algo entretenido porque luego pienso correr como un gamo para desquitarme de la mierda de carrera del domingo.
Las dos próximas semanas van a ser complicadas para el entreno. Por la mañana no puedo hacer nada pues entro a trabajar a las ocho y la piscina no la abren hasta esa hora. Por la tarde de cinco a nueve tengo cursos todos los días. Tendré que sacar la doble sesión entre las horas de la comida y desde las nueve y media de la noche en adelante. ¡Veremos lo que podemos hacer!.
Lo del sacacuartos de la FETRI algún día lo explicaré con detenimiento pero para ir adelantando temario os comentaré que preguntada ésta sobre el Campeonato de España de Grupos de Edad dijo que "Este campeonato no tiene ningún valor. A él acuden medianías que no tienen categoría suficiente para clasificarse en Elite, que es el que realmente vale. Lo hacemos por mantener una tradición pero un título de Campeón de España en un grupo de edad no tiene ningún valor". Dicho eso se quedaron tan panchos, no sólo no cesaron al que dijo eso sino que se ratificaron en la valoración. Pregunto yo: ¿Si no tiene ningún valor, pórque hace cinco clasificatorios y cobran a organizadores y deportistas la misma cuota que para un Campeonato de España "bueno"?. ¿Para que hacen montar en Pulpí un tinglado de ese tipo, gastos, canon, inscripciones a los deportistas si el resultado deportivo no deja de ser el de una pachanga de mediocres o un campeonato de solteros contra casados?. ¿Para que ponen en los G.E. al mejor spiker del mundo mundial si eso, es una mierda de carrera de deportistas fracasados?... Pues por ahí van los tiros...
Adiós querido diario, ultimamente no estoy con demasiada chispa humorística pero prometo bucear en lo más profundo de mí para encontrarla...

martes, septiembre 12, 2006

¡ Pero qué lejos estaba la pareta! (¡o ahora lo hago diez veces más!)
Uno no sabe lo que es algo hasta que no lo prueba. Podría dar mil ejemplos pero como yo soy como soy, lo dice mi santa, un chabacano, es como una película porno. ¡Eso tiene que doler!, pero si no lo has probado nunca puedes saber realmente cuanto puede ser…..
El sábado era un manojo de nervios. Hice mis treinta minutos de rodaje, mis progresivos y después me dispuse a esperar a que el día acabara. No hacía sino pensar en la natación del triatlón del día siguiente. Retos más difíciles y complicados he tenido pero jamás me había enfrentado a uno en el que por decir algo me “jugara la vida”, si no nadas te ahogas. Si, es verdad, es una piscina, pero…¿Y si fuera en mar abierto?. Unos compiten por ganar y otros por sobrevivir.
No hubo en todo el día quien me hablara. No estaba tenso por la carrera. Estaba de los nervios por veinticinco minutos del diablo…
Me levanté temprano, sobre las siete, aunque oí las noticias de las cinco y las de las seis. Me gusta oir la radio mientras ayudo a los perros a vigilar la casa. ¡Me gustaría tener otras actividades, pero por hacer algo vigilo!. Desayuné. El equipo lo tenía preparado desde el sábado a las nueve de la mañana, que presa de los nervios preparé la bolsa. Subí la bici a la baca del coche y esperé impacientemente a que la familia volviera del más allá. Salimos dirección a Molina, volvimos a casa. Mi nenico se había dejado el casco encima de la mesa del comedor. Volvimos a salir a Molina. Allí dispusimos el material para hacer las clasificaciones y después me preparé para mi peor momento deportivo. Si voy en bici y me encuentro mal, bajo el ritmo. Si voy a pie no tengo chispa, ando un poco. Pero, ¿si no me encuentro bien en el agua?, ¿qué hago?. Saludos de todo tipo, todos con gran carga de positividad. Nadie o por lo menos yo no alcancé a intuirlo me miró con malos ojos o se rió abiertamente de mí. Los zagales de Caravaca me dijeron que te seguían, querido diario. Otros compañeros me animaron. Vinieron a presenciar el espectáculo varios amigos, Rosa (vestida de boda), Teo su marido, Antonio, el bombero que hemos fichado para llevarnos a Alemania, Antonio Copado y Lola su “santa” con el que tantos momentos de diversión paso. Por supuesto Alfonso y Luisa y no quiero seguir pues seguro que me dejo a alguno y no quiero faltar con mi olvido al entusiasmo y apoyo que ellos pusieron…
Calenté, poco, porque como mi fondo físico de natación es escaso no quería diezmar mis contadas fuerzas. La sensación fue buena, el agua era menos dura que la de la piscina de la Universidad. ¡Hasta tuve buenas sensaciones!. En un primer momento, iluso de mí, creí haber sobrevalorado el reto…. Me dispuse a ir al lado de la piscina donde era la salida. Allí nos intentamos poner de acuerdo en la salida. Me empeñe en salir el último, no quería ni agobiarme ni agobiar a nadie. Una señora se empeño en que ella nadaba menos que yo. Le dije: “¡Imposible, si yo no se nadar!”. Me tuvo que ver guapo y atlético y no se lo creyó. Me volví a sentir importante. Seguramente llevará razón, pensé ingenuo, ¡no será para tanto!. Antonio, el juez con el que en tantas pruebas hemos colaborado me miró y me dijo: “¡Garban, te vigilo!”. María la Delegada Técnica me recordó: ¡Garban, te vigilo!. Yo le dije a Armando, el médico de la organización al que conozco desde hace un montón de años pues era el galeno del equipo de balonmano de Molina y ha sido el médico de la selección murciana de balonmano en mi etapa de seleccionador: ¡Armando, vigílame y si vez que estoy mucho tiempo sumergido me sacas, pero que el boca a boca me lo haga tu ayudante!. La nenica era joven y agraciada y uno que es un galán ni siquiera en esos momentos de duro trance puede dejar de ser un “don Juan”.
¡Triatletas preparados! Y sonó un pitido que me hirió en lo más profundo de mi alma. Salí tras mi amigo Plazas, no quería romper la fila. Hice los primeros cincuenta metros más o menos cerca de él, pero cuando llegué a la pareta. ¡Dios mío, qué lejos estaba la pareta! Tenía el corazón a 225 pulsaciones y me faltaba aire para la vida…. Intenté no parar y seguí pero ya a los diez metros desistí.
Enseguida me vino a la mente un juego de mi niñez. “¡Un, dos, tres, palico inglés!. Seguro que todos hemos jugado. La pareta donde había que salvar la “malla” se ponía lejos para que “la madre” pudiera vigilarnos mientras rezaba su letanía: “¡Un, dos, tres, palico inglés!. Nunca llegábamos a la pareta. Por fas o por nefás siempre acabada por descubrir que nos movíamos. Te juro, querido diario, que pensé en eso, ni siquiera pensé en el ridículo de pararme a los sesenta metros, o menos. Sólo pensé: ¡Qué lejos está esa pareta!. El sábado hablé con Jaime, el organizador de la prueba y le dije: “Ponme una calle que esté junto al borde de la piscina, que si me paro me pueda agarrar a algo”. El me contestó: “¡Con el tiempo que me has puesto en la inscripción qué calle quieres que te ponga, la ocho!. Me agarré a la corchera y me arrastré un rato por ella pensando que cuando llegara al final podría reponer mi aliento, inventariar los daños e intentar proseguir con la “carrera”. ¡Cuánto tiempo tardé en llegar a la dichosa pareta!. Una vez allí, con cien metros a la espalda recompuse el aliento, me alisé la chaqueta, me atusé el pelo y me apreté el nudo de la corbata y con la dignidad que me quedaba y el garbo con el que ando me lancé de nuevo a por los próximos cincuenta metros. Lo primero decir, como ya lo sabreis todos, que una piscina de cincuenta no es el doble de una de veinticinco, no había forma de llegar al final para, aunque fuera un instante dejar de dar manotazos al agua y agarrarme a la dichosa pareta. También decir que hice en la natación todo lo contrario de lo que había programado. Me hice cincuenta metros y me morí. Creí poder nadar al ritmo de los que peor nadan y yo ni siquiera podía nadar. ¡Con cuarenta y seis añicos y caí en los errores de un chiquillo!. ¡Fui un inconsciente!”. Lo peor no es que lo hiciera mal, es que no me daba cuenta de lo mal que lo hacía hasta que ya no tuvo remedio.
Lo cierto y verdad es que no me iba a rendir. Como ya la respiración iba a cien mil y la cabeza a un millón de revoluciones poco pude hacer para remediar la situación, sino nadar (o algo parecido), parar, volver a reanudar la marcha. Así hasta los 750 mts que llevaba tatuados en cada vuelta en el pecho. No sentí vergüenza, no sentí pena, no sentí sino que todo mi trabajo había sido una mierdecilla de trabajo. Me animaban mis amigos, pero yo los oía pero no los ví. Aquello, como a San Cucufato su martirio llegó a su fin. Más que nada por hastío, porque en este mundo ni siquiera la vida es eterna. Salí del agua y con la poca dignidad que me quedaba me fui disparado hacia mi bicicleta.
Mi crio me esperaba desde hacía varios cuartos de hora, en boxes. Le dio tiempo a curarse los pies, pues tiene unas bambollas. Ponerse calcetines, darle aire a las ruedas, ir a comprar tabaco a su madre y hacer los pequeños recados de la casa. Tardé veinticuatro minutos en salir del agua. Lo cierto es que era el tiempo que yo había predicho, pero el tiempo fue bueno comparado con la patética natación que efectué. ¡Dios mío, qué lejos está esa pareta!.
La bici fue bien. Enseguida nos llegó por detrás la primera clasificada. La dejamos pasar y estuvimos unos minutos dejándola irse para no molestarla en su carrera. Cuando la distancia fue suficiente mi crio hizo un trabajo de campeón me llevó con facilidad e hicimos un tiempo decentillo, teniendo en cuenta que por delante casi todo el mundo iba en pequeños grupos y en el nuestro sólo tiraba él. En la bici, aparte de la primera chica, sólo nos dobló Carrillo, que luego me ofrecería y yo acepté agradeciendo su detalle y su entusiasmo un puesto en su equipo para el año que viene. Lo que son las cosas, con este hombre hablé hablado un pocas veces y siempre ha derrochado conmigo y mi familia amabilidad, buen trato y aprecio, hasta el punto que me ha ofrecido hacer la próxima temporada con ellos. Con el organizador de la prueba, de la que he sido spiker desde que se celebró la primera vez a cambio de las botellas de agua que me podía beber sólo he recibido indiferencia. Hubiera esperado que me llamara, igual que me llamaba para que hiciera de spiker y me dijera que no pagara los diez euros de la inscripción, a fin de cuentas ellos no organizan la prueba para ganar dinero y yo siempre he colaborado altruistamente con la carrera. De todas formas yo lo hubiera rechazado. ¡Pero no!, simplemente se limitó a ignorar lo evidente. No digamos de la federación , la que ni siquiera me ha hecho la licencia de federativo, a pesar de que voy a todas las prueba a realizar las clasificaciones, por mi cuenta y riesgo, pero si me ha cobrado nueve euros por la licencia de un día. Cosa que yo también habría rechazado, pero en estos momentos es donde se ve la categoría del personal…. La bici fue, dentro de lo que cabe bastante bien, teniendo en cuenta que si sales mal del agua, la cosa sólo puede empeorar. Donde volví a meter la patica fue en la carrera a pie. Tendría que haber ido más deprisa pero no se…. ¡Quizás el no haber practicado ninguna transición me ha afectado!. Pero no es excusa. Corrí mal. Adelante a varios competidores primero en la bici y luego a pie, pero casi todos llevaban una vuelta de ventaja sobre mí. Luisica, mi compañera de fatigas el otro día en la bici me ganó amplia y merecidamente y Stani con el que me jugué unas cervezas me sacó un cuarto de hora.
Dicen que de las derrotas se aprende más que de las victorias. Creo que he aprendido. De momento voy a utilizar menos las aletas en la piscina pues me hacer recorrer metros ficticios. Tengo que intentar estar más sereno en el agua. Debo perder peso.
Lo positivo es ver que el triatlón, en estas distancias, a nivel muscular es mucho más llevadero que por ejemplo la media maratón, ocupando un tiempo similar. También me he dado cuenta que el tritraje me sienta como una patada en los mismísimos y que tengo un aspecto de morcilla de tres pares. También me he dado cuenta que la cadena de la bici hace un ruido exagerado y que soy un manta. Pero me he dado cuenta que puedo vencer a todos y cada una de las adversidades que se me presenten.
No lo he dicho, pero hice unos 25 minutos en la natación y otros en la carrera a pie para una hora veintinueve minutos nueve segundos en mi reloj. Algo más en el de la organización.
El lunes nadé, ya sin aletas 1800 mts. he hice el E.T. yo solico pues no acudió nadie a la pista. El Martes día de la romería, mientras toda Murcia estaba poniéndose morá de revueltos y morcillas he hecho 75 minutos de carrera a pie con muy buenas sensaciones.
Hasta mañana querido diario.
Agradecimientos (ya soy minifinisher, sólo me queda hacer lo mismo diez veces seguidas, pero seguidas sin parar)
A mi santa (es que ella lee el diario si no lo hago igual se mosquea, ¡pero me da una vida….! (¡Es broma nenica, no te mosquees!))
A mi hijo, el mayor por esperarme en la bici.
A mi hijo el menor, por hacerme sentir como yo los hago sentir a ellos cuando hay una prueba. ¡De puta pena!. Eso me da un nuevo impulso para intentar ser de otra manera.
A los jueces que me animaron.
A mis amigos que me fueron a ver y animar.
A mis compañeros de calle en la piscina que me soportaron
A mis compañeros de triatlón que compartieron conmigo la experiencia
A todos aquellos que me leen pues infunden en mí nuevas fuerzas para seguir progresando

viernes, septiembre 08, 2006

¡No creas que te tengo olvidado, querido diario!

Esta semana ha estado llena de imprevistos y no he podido mancillar tus impolutas páginas, mi querido diario, con mis andanzas y aconteceres…

El martes a las ocho de la mañana me presenté en la piscina hecho un manojo de nervios. El madrugar no me cuesta demasiado. Una vez allí me volvieron a dejar sin entrenar. La instalación no estaría disponible hasta las 12 de la mañana. Me volví a ir desilusionado… Aparecí a las cinco y media, unos minutos antes y ya pude entrar. Era todo nervios… ¿Habría mucha gente?. ¿Dónde dejo la ropa?. ¿En que calle me tiro al agua?. ¿Dónde está la ducha?. Como veis preguntas perfectamente normales para un hombre que piensa que lo primordial es el entrenamiento. La cosa resultó bastante fácil. Le pregunté lo de la ropa a la chica en la entrada. Ya se que tengo que traer un “candao” y meter la bolsa en la taquilla. Lo del tiempo de baño no lo he preguntado, aún nadie se ha metido conmigo sobre eso. Me fue imposible encontrar la ducha para hacerlo antes de meterme al agua, así que hasta el día de hoy no he visto a nadie salir duchado del vestuario. Respecto a que calle elegir, “no problemo”. Al pie de cada calle existe un letrero que pone, “baño libre”, “calle rápida”, “curso de natación”. Elegí la calle que se autonombraba como libre y me tiré a calentar. Estaba solo en ella. Ciento cincuenta metros y tras ellos me puse las aletas. Mucha técnica para completar 1.800 mts., lamentables pero mil ochocientos fueron. Cuando llevaba unos cuarenta minutos apareció un nenico y se metió en mi calle. Lo primero que le dije es que se había equivocado, que le iba a dar la tarde pues seguro que en otra calle encontraría a alguien que le molestara menos. El chico muy amable me dijo que no era para tanto. ¡Me adelantó tropecientas veces en veinte minutos! Me cambié y me fui a la pista. Nos juntamos un grupito para hacer el Entrenamiento Total, unos ocho más o menos. ¡Me han perdido el respeto!. Van a su aire sin control de su instructor espiritual e ideólogo que soy yo. Cómo eran 45 minutos terminé en el primer grupo. Los que estaban castigados por ser malas esposas y peores amigos se cascaron un hora…

El miércoles, en parte porque me gusta aprovechar el día, en parte para evitar que nadie se meta en mi calle me fui a las ocho a la piscina. Solucioné otro problema pues me atreví a preguntar si me tenía que llevar yo los artefactos o habían allí a disposición de los usuarios. La chica, de nuevo con sorna, me indicó donde estaban los pull y las tablas para que las cogiera. ¡Me he ahorrado comprarme unos!. También me he ahorrado el transporte, bastante tengo con las aletas de los cojoncicos…2000 mts. pusieron colofón a la matinée. Por la tarde un Farlet de 3 en 3 minutos durante una hora. Elegí la orilla del río. Se vino mi hermanico, el que dice que se traerá la caja de madera de Alemania conmigo dentro, Le apreté todo lo que pude, pero al cabroncete no hubo manera de soltarlo. Hiciemos unos catorce kilómetros o quizás algún metro menos… La orilla del río es muy buen sitio para correr, todo tierra y plano. A veces se hace monótono, El problema ahora es que como está “too” tan seco sales con los pies con más tierra que si hubieras estado cogiendo patatas en la huerta… Nos duchamos en el Pabellón del Infante, como siempre que entrenamos en la “capi” y nos obsequiamos con un par de “Estrellas de Levante”. ¡Si ya se que soy un débil de carácter!.

El jueves a las ocho a la piscina. Soy el dueño de las madrugás. La señora de la limpieza friega el suelo mientras yo me quedo en bolas para ponerme el bañador… Un día pasará algo… ¡Es que yo desnudo gano mucho…! Aunque mi “santa” me dice constantemente que me tape y me vista…. Dos mil cien metros tienen la culpa de que saliera del agua al cabo de una hora. En el plan no ponía nada de nadar, pero como soy un roñica y lo tengo pagado para todos los días no iba a desperdiciarlo…Me fui después al río de nuevo. Tenía cosas que hacer en Murcia… El Mercadota me llama por las noches y ante esa llamada y la orden de mi “santa” no puedo negarme. Hice 16 kilómetros por el río, ducha, compra y un par de birras. ¡Es que no puedo resistirlo…!.

Hoy viernes sólo tenía que nadar. Sólo he podido hacer a las ocho y media dos mil metros. He tragado agua como nunca y me ha salido fatal. Se notan los nervios del debú. Dos mil metros he contabilizado. El domingo me pondré el disfraz de triatleta y haré, porque lo de competir es un eufemismo, la carrera. Las dudas me asaltan. ¿Podré nadar los 750 mts. seguidos sin pararme?. ¡Me temo que no!. Saldré el último, pero eso no es lo que más me preocupa. Me preocupa más hacer mal la natación. Para mí es muy importante nadar con corrección, aunque lo haga lento y no dejar mi dignidad en el agua. Constantemente estoy haciendo cuentas y no voy a salir antes de veinticuatro minutos del agua. Con ese tiempo no voy a coger ningún grupo… Voy en la primera salida, con lo cual todo dios estará mirando, competidores, familiares…. Los que salen tras de nosotros estarán esperando para poder entrar a calentar. Voy a ser la risa de la prueba… Espero poder salir del agua, insisto, dignamente y que no tenga que escuchar demasiados comentarios despectivos. Aunque alguno seguro que caerá… He dejado muchos heridos de otras batallas y no van a dejar la ocasión de cobrar el peaje… En mi salida, están las chicas, los veteranos y los participantes sin licencia. Espero que la primera chica no me doble, será difícil que eso no ocurra. El dorsal 33 me han asignado. ¡La edad de Cristo!. ¡Cómo saben los mamoncetes que para mí va a ser un Via Crucis!. Mi “santa” me ha hecho un elástico con broche para el dorsal. Me ha puesto los elásticos en las zapatillas y me ha preparado todo el ajuar. Ya que se ha tomado tanto interés podría nadar por mí, pues ella lo hace bastante mejor que yo.

He decidido que no tengo que presionarme demasiado. Esto lo hago porque quiero y tengo que intentar disfrutar. Pero es que no se hacer nada sin sufrir y sin transmitir mis nervios a mi alrededor. ¡Para colmo, esta noche he cogido una mala postura en el catre y tengo un dolor de cervicales de tres pares de güevos!. ¡Estoy hecho un Ecce Homo!.

Para tranquilizarme me voy a la calle de Las Mulas a tomarme unas estrellas y unos bocadillicos de esos pequeñicos que están tan ricos. ¡Algo es algo!.

Mañana treinta minutos de rodaje suave, unos progresivos y a rezar como los toreros, pero yo para no ahogarme.

Ya hasta después de la prueba no volveré a verte, querido diario. Te contaré y espero tener muchas anécdotas y buen rollito que escribir en ti. Si no vuelvo a verte, será que me ha tragado el sifón de la piscina…

martes, septiembre 05, 2006

¡Un fin de semana duro, pero duro de verdad!

El viernes fue nuestro último día de cursillo de natación. Mientras la srta. Rothenmeller descansaba de mí, me dediqué a nadar continuo con mis preciadas aletas que es la modalidad que más me gusta. Me despedí de mi “sita” como un caballero y regalándole una botella de vino “del bueno”, no del que bebo yo, en agradecimiento a sus desvelos. No pude dejar de comentarle que aprovechara el vino y que se lo tomara con una buena compañía. Ella que el en el fondo aún está algo “verde” me contestó que el vino si la compañía no era cinco estrellas al menos lo mejoraría algo… Esta juventud es muy cándida. Aún no se ha dado cuenta que el buen vino sólo mejora a la buena compañía. Tiempo tendrá de aguantar plastas que cuando se beben un “chatico” no sólo no mejoran, sino que sacan del fondo del cubo de basura toda la “mierdecica” que llevan dentro… Le insistí. Elige una buena compañía o si no guarda el vino….

Tras la clase tuve un compromiso social ineludible. Los hermanos mayores de la cofradía de San Cucufato se vuelven a la ciudad ya que se ha acabado el verano y como buenos penitentes fuimos a recoger al santo de su hornacina y a meterlo en la casa a salvo de los “imprevistos”. San Cucufato seguirá obrando milagros pero hasta junio del año que viene lo hará desde el armario del salón, ese que está junto a la chimenea. Lo hemos dejado bien acomodado, entre el ron y el güisqui que tanto gustan a sus devotos. El llevar la pieza de museo desde su reposo estival hasta el mencionado armario nos llevó hasta casi las tres de la mañana. Menos mal que sólo tuve que ir a mi casa que está a unos cien metros por el carril o pegada a la valla por una de sus caras, pero no estaba yo para saltarla…

A las siete de la mañana, es que soy un legionario qué te cagas, me levanté presto a coger mi bici y hacer los 100 km. que me tocaban. Como este sábado también tenía “sarao” y la peña era el primer día que salía, intuía que, podrían pasar varias cosas: Qué no estuviera para hacer los 100 km. Qué la peña a mitad del camino decidiera volverse. Qué pensaran hacer menos kilómetros de los propuestos por la final del mundial. Llegué hasta Totana y vuelta. Tuve buenas sensaciones, todo lo contrario que el día que salí con Alfonso, los nervios de pasar un examen “pro” me pudieron. Adelanté a bastantes grupos y ninguno pudo o quiso seguirme. El consejo de mi entrenador de llevarme los bocadillos va muy bien, ya no he llegado nunca más a casa con la sensación de vacío en el estómago tan mala. Sin llegar a ser una pájara pero alguna vez llegué con un hastío, sin fuerzas…

El sábado por la noche tuvimos una reunión de “atletas”. Rosa, que yo creo que al final no se va a venir a Roth, nos invitaba a cenar, copas, baño…. Hasta el Carril del Pencho nos trasladamos mi compañero en Roth Manolo con su “hermana” y los hijos de ésta. Alfonso y señora, José Luis, mi guardián de la red y su señora Loli que tiene por costumbre ganarme en todas las carreras que van de Junio a Septiembre. Además de toda la familia de Teo y Rosa, la hermana de esta última con su hijo pequeño, se unieron al sarao. Antonio un escultural extriatleta que se prepara para bombero, lo de lo escultural no es por mi gusto, sino por lo que comentaban las “nenicas” cuando creían que no las oíamos. Huelga decir que mi santa también fue de la partida. La reunión tuvo una agradabilísima sorpresa por mi parte. Insistió en unirse al grupo y fue muy bien recibida, mi primera y quizás única seguidora de mis textos. Conoció de mí por Internet y al saber de la reunión, encantada por el hechizo de mis letras se empeñó en conocerme. Ella se llama Helen y venía acompañada por sus de zagalicas. La chica se integró perfectamente en el grupo y creo que la divertimos suficientemente con nuestras andanzas, desventuras y desvaríos…

El encuentro comenzó con el siempre sacrosanto momento de encender las brasas. El momento fue tenso, todo a que decirlo. Las personas que estábamos allí tenemos sobrados conocimientos en pirotecnia, alumbramientos (con fuego claro, aún ninguno de nosotros ha parido), fogatas, fuegos y demás actuaciones de similar rango. Pero ninguno osó a mostrar sus habilidades. El motivo no fue otro que el saber que aún quedan por coger a algún que otro desalmado de los que le pegaron fuego a Galicia y en casa de Teo siempre vigila la Benemérita… Expectantes aguardamos acontecimientos. Viendo que se hacía tarde con las brasas y para armarnos de valor tuvimos que “levantar unas estrellas” (de levante, claro) y ya con el entendimiento nublado y la vergüenza aparcada junto a los coches nos hicimos con el mando de las operaciones. Teo y Rosa tienen lo que en la huerta se llama una “tená” y en ella pegamos fuego a todo menos al frigorífico y el almanaque de la virgen…

La cena fue desarrollándose en los términos en los que únicamente se pueden desarrollar estando mujeres guapas y chavales (es una exageración pero nosotros nos sentimos así) de buen ver en una simpática charla… Lo primero que decidió mi amigo Manolo es que si una amiga nuestra en el IM de Inglaterra ha tardado trece horas en terminarlo nosotros lo haríamos en doce. Me alarmé pues creí entender que mi Manolo estaba entrenando como un poseso y se veía con ánimos y fuerzas para acometer tamaña empresa. Le inquirí sobre el asunto: “¿Cuánto has entrenado, Manolo?. La respuesta no fue menos obvia por esperada. “¡Yo aún ná, pero si ella lo ha hecho nosotros también!”. Tanto entusiasmo me sobrepasa. Le aconsejé mesura en sus planteamientos y no se volvió a hablar del tema. Me barrunto que mi Manolo me va a sacar los ojos en Alemania…. Tras ese escabroso tema se volvió al de la Kangoo. Todavía no sabíamos quien iba los países teutones… Manolo y yo seguros, pero…. Alfonso se subía y bajaba del furgón con cada quinto de cerveza y Manolo por si nos faltaba sitio ya había enganchado al vehículo el remolque de las motos para llevar allí todos los cachivaches. Por lo menos entraban seis personas más. Helen se ofreció gustosamente a venirse de cocinera y nosotros entusiasmados con la idea bajamos del coche a Alfonso y a sus maletas, para que mi “admiradora” viajara más a gusto. En ese momento el sector femenino decidió que ellas se iba a pasar el fin de semana de la prueba a la playa a casa de Manolo. Mi santa, la “hermana” de Manolo, Rosa y Luisa la respectiva de Alfonso. Ante la idea, Helen se bajó del furgón y se montó en dirección a la playa, para decepción y abatimiento de la tropa…. En este punto sin salida de organización del evento una luminosa idea vino a mi cerebro…. Se vendría Antonio, el futuro bombero cachas hermano de Rosa. La explicación es la siguiente. Antonio entraría en una “boîte” o “pub” de posibilidades ciertas y paseando su cuerpo serrano, mejor deberíamos decir huertano porque él es de la Albatalía, buscaría cuatro chicas, una para el mocetón y tres una para cada unos de los que nos quedamos en la Kangoo, es decir Manolo, Alfonso (que otra vez se había subido) y un servidor. Cuando entrara ese cuerpo lustroso en la sala de baile y dijera en alemán antiguo: “¡Cuatro nenas pa cuatro tíos como yo que están en el furgón, ahí fuera!, las alemanas se rifarían el viaje en la Kangoo. Una vez allí y con la tenue luz interior de la furgoneta, no iban a notar la diferencia. Esperemos que cuando la luz se haga, al menos, nos hayan preparado el desayuno… ¡Más que nada es por comer caliente un día!.

Tras las copas, generosas igual que todo durante toda la noche, procedimos a primero: ¡Jugarnos los pelos al futbolín!. Mi Manolo y yo, mi santa y Alfonso, Teo y Javi el hijo de la “hermana” de Manolo. Nos barrieron. A mi nenica lo cierto y verdad es que la conocí en el “furbolín” del Barraquer, emporio ya nombrado por mí en anteriores escritos. Pero, ¿y Alfonso?. ¿Cuándo estudió ese hombre?. Juega mejor que nosotros a: Los dardos, el ping-pong y el “furgolín”. Yo creo que se examinaron por él. No puede ser de otra forma…

La noche acabó mostrando por mi parte un compendio de todo lo aprendido con la Srta. Rothenmeller en la piscina. ¡Tristísimo!. Yo no había llegado a un lado de la piscina y los otros ya habían llegado y vuelto. ¿O me hacían trampas?. Llegué a la conclusión que perdía todas y cada una de las carreras porque esa piscina no tenía la línea negra pintada en el fondo. Siempre me topaba con la luz que estaba en el lateral del vaso… Dispusimos nuestra marcha…Mi santa condujo con acierto y precisión milimétrica justo hasta nuestro tálamo nupcial pues ahí fue donde me desperté a las siete de la mañana del domingo.

El día del señor, me fui con la peña. A las nueve en Algezares. Hasta allí llegué en mi coche, donde la noche antes, cuenta mi santa yo creí que lo había hecho ella, metí mi bicicleta y todos los aperos de “biciclista”, con el escándalo consiguiente y golpes oportunos a la bici y al coche… La peña estaba muy animada. Bicis nuevas… Juan “El Tanganas” había estado todo el verano entrenando y se había mercado una Goka que pesa menos que un “peo”. El caso era que se le veía con inusitadas ganas de comenzar para enseñarnos todo lo fuerte que iba. No llevábamos ni quince kilómetros, cuando llegando a una ermita camino de Librilla se queda cortado, ¡pobrecillo!, se quiso morír y a continuación ni dos metros después de que le esperáramos pinchó. La chufla fue mayúscula y entre todos convinimos que ya que se había comprado una bici de “gran premio” debía comprarse un tío que la montase y que el se dedicara a animar desde el coche. Lo cierto es que Juan es un tío muy noble y lo toma todo como lo que es, a broma, pero no hubo comentario ni chascarrillo en toda la mañana que no fuera envenenado contra su persona. A la vuelta una cervecita en “el estanco” y a casa a ver el baloncesto.

El lunes tenía que comenzar a nadar en la Universidad. La piscina tenía problemas y no puede. Estoy de los nervios. Otra vez a preguntar cosas como: ¿dónde dejo la bolsa de deporte?. ¿las chanclas hay que llevarlas puestas hasta el borde del vaso?, ¿cómo se que se ha acabado la hora?. Cientos y cientos de tribulaciones se agolpan en mi mente. ¡Veremos por donde salgo!. Sólo puede hacer los 45 minutos de rodaje. Hoy Entrenamiento Total y la natación que ayer no pudo ser. Ya te contaré querido diario como va lo de la piscina… También tengo ganas de ver al grupo del E.T. Es divertido nos juntamos hasta quince personas haciéndolo y yo, como me gusta dar la nota, tomo el mando y dirijo el ritmo de la sesión, es todo un espectáculo. Otro día os contaré como intenté derribar la grada en un E.T. consiguiendo sólo unos 15 puntos de sutura en la frente y la nariz… ¡Hasta mañana, querido diario!